Escalar la montaña más alta del hemisferio Sur con un fin

Joan Ramirez

Soy Joan Ramírez, tengo 33 años y soy ingeniero y socio de Ingeniería Sin Fronteras. Este año me he marcado el reto de escalar la montaña más alta del continente americano, el Aconcagua (6.962m), junto con mi compañero de escalada David Resplandí. Queremos alcanzar la cumbre más alta de todo el hemisferio Sur.

No somos deportistas profesionales. Sólo queremos unir nuestra afición por la montaña con una meta solidaria: vamos a colaborar con Ingeniería Sin Fronteras para conseguir sus retos y los nuestros.

Inmersos en la locura del ritmo de vida del mundo occidental donde el capitalismo y el consumismo nos tienen absortos, es difícil encontrar un momento para pensar sobre lo que está pasando en el resto del mundo. ¿Nos hemos parado a pensar en cómo afectan nuestras acciones en otros países? ¿Somos conscientes de que nuestro nivel de vida es muchas veces a costa de la explotación de terceros países? ¿Hemos pensado en nuestros irracionales hábitos de transporte? ¿Y en la extinción del comercio de proximidad? ¿Nos hemos percatado de los daños irreparables que estamos provocando sobre el medio ambiente?

Yo sí. Yo, ya desde pequeño, siempre quise arreglar el mundo. Por eso decidí estudiar ingeniería de forma vocacional. Pero por el camino perdí la auténtica realidad y cambió mi punto de vista. Por suerte, al viajar un poco por el mundo me di cuenta que necesitaba volver a abrir la mente y ver la vida desde una perspectiva diferente.

Como ingenieros, creo que tenemos los conocimientos y el potencial para cambiar nuestro entorno y el medio donde vivimos a través de la aplicación de la tecnología. Pero también tenemos la obligación moral de cambiar el mundo a mejor, es decir, de luchar por lo que soñábamos de pequeños: arreglar nuestro mundo. No se trata tan sólo de diseñar nuevas tecnologías o instalaciones, ni de aplicar y dar a conocer las energías renovables, ni siquiera de definir proyectos y actuaciones para garantizar el acceso al agua; la cuestión va mucho más allá. Tenemos que cambiar nuestra actual forma de pensar y de actuar, tenemos que adoptar nuevas perspectivas, desde otro punto de vista que no sea el occidental, tenemos que afrontar y promover una revolución en la forma de aplicar estas herramientas tecnológicas que nosotros mismos diseñamos y sensibilizar sobre su uso adecuado. Hay que diseñar nuevas tecnologías para evitar el cambio climático y la continua agresión al medio ambiente, intervenir en las políticas de uso energético, de recursos naturales, agroalimentarios, etc.

Los ingenieros nos formamos en muchos ámbitos de actuación y a la vez somos aptos para intervenir y actuar de muchas formas en la lucha para obtener un mundo más justo y equitativo para todo el mundo y en especial un mundo más digno para una gran cantidad de población desfavorecida. Los ingenieros tenemos un “know-how”; pues apliquémoslo como mejor sabemos y no siempre esperando obtener un rendimiento económico.

3 comments

  1. Joan Ramirez dice:

    ¡ACTUEMOS!¡INGENIEMOS!
    ISF sabe como hacerlo y nosotros los queremos apoyar en sus retos realizando el nuestro propio. David y yo emprenderemos una expedición que nos llevará al el punto más alto del Hemisferio Sur y desde donde mandaremos un mensaje de solidaridad y apoyo al mundo. Este es nuestro pequeño-gran reto y tú nos puedes ayudar: ¿Qué mensaje enviarías desde la cumbre del Aconcagua?

  2. Analía Jesús dice:

    Hola, que bien has puesto en palabras todo ese cúmulo de sueños y retos que tenemos por delante, siento lo mismo….
    soy Ingeniera tb y quiero aplicar lo que pueda a mejorar el mundo!!!!
    no buscar el beneficio económico si no mejorar realmente la calidad de nuestras vidas

    un abrazo
    fuerza!!!!
    una uruguaya

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